lunes, 13 de agosto de 2018

Timing Politico

En la vida pública, dicen los políticos, no hay nada más importante que el timing. Una misma acción puede tener efectos dramáticamente distintos, dependiendo del momento en que se emprenden.

En este contexto, es una ingenuidad creer que, en términos políticos y de credibilidad, los resultados pueden esperar sin que la gente vaya viendo progresos palpables, no en las cifras macro económicas sino, como dijo Perón, “en el órgano más sensible del cuerpo humano: el bolsillo”. En este mundo, la única forma de hacer compatible el contraste entre la velocidad en que crecen las expectativas y la realidad cotidiana es con un liderazgo capaz de mantener la esperanza, eso que no hay hoy.
La noción de que no importa el tiempo, que éste es un recurso infinito y que las cosas se resuelven solas es muy atractiva, pero falaz y constituye un entorno fenomenal para liderazgos disruptivos que prometen soluciones milagrosas que jamás podrían satisfacer.
El problema del tiempo se complica aún más con otro cambio que está revolucionando nuestra realidad: todo se sabe de manera instantánea. La combinación de la ubicuidad de información con un desempeño tan pobre de la economía y alto desempleo indigna a la población, haciendo que otros males se vuelvan cruciales: así es como la corrupción se ha tornado en un factor revolucionario que, a su vez, le da un golpe letal a la clase política tradicional.


Información sacada de este sitio.

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